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Control del polvo y los olores en el tratamiento de residuos

Control del polvo y los olores en el tratamiento de residuos mediante sistemas de nebulización

La supresión del polvo y de los gases malolientes mediante sistemas de nebulización durante el tratamiento y la clasificación de basura y residuos sólidos es una solución necesaria en la actualidad. El polvo se genera durante la eliminación, el trasvase, la descarga, la trituración y otros procesos de tratamiento de residuos domésticos e industriales.

Todos los procesos relacionados con el tratamiento de residuos generan grandes cantidades de polvo perjudicial y gases derivados de la descomposición, lo que provoca un deterioro crítico de las condiciones higiénico-sanitarias del entorno. Como consecuencia, disminuye la productividad del personal y aparecen enfermedades profesionales.

La eliminación del polvo y de los malos olores del aire es un requisito tecnológico en actividades como el tratamiento de residuos de construcción, papel usado, plásticos y polietileno, residuos industriales sólidos, vidrio, basura doméstica y otros tipos de residuos.

Todos sabemos que los olores más desagradables se producen en los vertederos y las plantas de tratamiento de residuos. Las personas que viven cerca de estas instalaciones conocen perfectamente lo insoportable que puede llegar a ser el olor procedente de ellas. Esto perjudica su calidad de vida, afecta a su salud y provoca numerosas quejas contra las empresas, acompañadas de conflictos y menciones negativas en los medios de comunicación.

Los sistemas de generación de niebla de agua a alta presión constituyen la solución más rentable y, prácticamente, la única forma de combatir el polvo y los gases liberados a la atmósfera.

Este método de control del polvo y los olores se basa en la pulverización de agua. Actualmente, se ha convertido no solo en el más eficaz desde el punto de vista medioambiental, sino también en la única solución posible. Esto se debe a que los sistemas tradicionales de aspiración no están adaptados para funcionar en espacios abiertos o en instalaciones con una entrada constante de aire exterior.

Desde el punto de vista técnico, los sistemas de nebulización están diseñados para actuar en zonas perfectamente delimitadas con la máxima eficacia. La dirección de las partículas pulverizadas, tanto de agua limpia como de agua con aditivos, puede regularse en cuanto a distancia y radio de cobertura. Es muy importante colocar las boquillas a una distancia óptima entre sí para evitar las llamadas zonas ciegas o áreas sin cubrir. A diferencia de la refrigeración, para eliminar los olores es necesario cubrir completamente la superficie del perímetro. Esto se debe a que, bajo el peso de las diminutas partículas de agua, las moléculas responsables del olor se depositan sobre el suelo u otras superficies.

PROCESO DE CONTROL DE OLORES

  1. Olores presentes en el ambiente, originados por procesos químicos o biológicos.
  2. Millones de gotas ultrafinas se pulverizan en el ambiente.
  3. Las gotas del agente neutralizador se agrupan alrededor de los gases malolientes y los eliminan.

Además de la acción mecánica, pueden añadirse al agua sustancias especiales capaces de neutralizar los malos olores. En este caso, el sistema puede funcionar de forma periódica en lugar de continua. Para estos fines no es imprescindible utilizar soluciones químicas, ya que los aceites aromáticos naturales ofrecen una elevada eficacia gracias a sus propiedades antisépticas y antiparasitarias. Su olor intenso ahuyenta a las plagas y combate eficazmente los malos olores. Al mismo tiempo, el aroma del árbol del té, del pino o del eucalipto no resulta perjudicial ni desagradable para las personas.

La instalación de un sistema de nebulización en las plantas de tratamiento de residuos permite alcanzar los siguientes objetivos:

  • Reducción del polvo perjudicial y de la exposición a gases. Esto se consigue gracias al efecto de supresión del polvo de los sistemas, que capturan las partículas en suspensión y otras sustancias presentes en el aire.
  • Aumento de la productividad. Mejora el rendimiento laboral del personal y disminuye la incidencia de enfermedades provocadas por condiciones de trabajo perjudiciales.
  • Un ambiente de trabajo más saludable. Disminuye el cansancio, aumenta la atención y se reduce el riesgo de accidentes laborales relacionados con la concentración de polvo y gases en el aire.
  • Aire humidificado: mucosas más saludables y un sistema inmunitario más fuerte para los trabajadores.
  • Solución económicamente ventajosa en comparación con los sistemas industriales de aspiración. Permite combatir de forma localizada las fuentes de polvo generadas durante los procesos de tratamiento.
  • Mayor rentabilidad. Incremento de los ingresos mediante la optimización de los procesos productivos y reducción de los costes asociados a sanciones medioambientales.

Una de las ventajas de utilizar sistemas de nebulización es su bajo coste en comparación con otros sistemas de eliminación de olores. Este método también se caracteriza por su reducido consumo energético y por una instalación sencilla y rápida, ya que los sistemas se suministran en distintas configuraciones o completamente montados, con conexiones fáciles de instalar.

El funcionamiento de un sistema de nebulización es bastante sencillo. El agua se impulsa a presión a través de tuberías especiales hasta las boquillas, desde las que se pulveriza. La presión suele situarse entre 70 y 100 bares y el tamaño de las gotas de agua a la salida es de 5 a 10 micras, varias veces inferior al grosor de un cabello humano. El radio de cobertura de cada boquilla es de 1,5 a 2 metros, por lo que deben instalarse con esa separación a lo largo de todo el perímetro de la zona.

Un sistema de nebulización de alta presión consta de los siguientes componentes:

  • Bomba de alta presión;
  • Sistema de mangueras de alta presión;
  • Boquillas de pulverización fina;
  • Racores y accesorios de conexión;
  • Filtros de agua instalados en la tubería de alimentación;
  • Ventilador para dispersar la niebla (si es necesario);
  • Unidad de control del sistema de nebulización;
  • Válvulas de bola de alta presión;
  • Válvula de drenaje para evitar el estancamiento del agua;
  • Abrazaderas de fijación y otros componentes según el proyecto.

Los sistemas de supresión de polvo mediante nebulización son indispensables para el tratamiento, almacenamiento y clasificación de basura y residuos domésticos. Las soluciones basadas en la pulverización de niebla reducen el polvo y los olores generados durante el tratamiento de residuos industriales y sólidos, mejorando las condiciones medioambientales de la región y la productividad de los trabajadores.